Crisis en el municipio de Antofagasta: Administración del Alcalde Sacha Razmilic mantiene sin sueldos a trabajadores de programas sociales
A casi terminar febrero, cientos de funcionarios a honorarios de la DIDECO denuncian que aún no reciben sus pagos de enero. La precariedad laboral se agudiza en la "perla del norte" mientras los recursos municipales no llegan a quienes sostienen las políticas territoriales.
ANTOFAGASTA – Una grave denuncia de vulneración de derechos laborales sacude los pasillos de la Municipalidad de Antofagasta. Trabajadores de los programas sociales dependientes de la Dirección de Desarrollo Comunitario (DIDECO) denuncian que, bajo la administración del alcalde Sacha Razmilic, el municipio ha fallado en cumplir con el pago de los sueldos correspondientes al mes de enero de 2026.
Ni el alcalde Sacha Razmilic, ni la directora de Dideco Yantiel Calderón han podido solucionar el pago oportuno de los sueldos a cientos de trabajadores que ya van a cumplir dos meses sin sueldos.

Incertidumbre y Precarización:
A fecha de 24 de febrero, la falta de liquidez para los trabajadores a honorarios es crítica. Aunque la fecha de pago habitual oscila entre el 10 y el 15 de cada mes —un plazo ya considerado tardío—, este mes la demora ha superado todos los márgenes aceptables, dejando a los funcionarios en la total indefensión frente a compromisos básicos como arriendos, servicios y pensiones alimenticias.
“¿Quién asume los intereses y los recargos del atraso? El municipio no se hace cargo del impacto financiero que genera su ineficiencia administrativa”, cuestionan los afectados.
Un presupuesto millonario que no llega a las y los trabajadores
La contradicción financiera en la capital regional es evidente. Mientras el presupuesto municipal de Antofagasta para este año alcanza la cifra histórica de 211 mil millones de pesos —con un notable incremento del 24% destinado a seguridad—, la administración de Razmilic no ha logrado asegurar el flujo de caja para quienes ejecutan la política social en los barrios más vulnerables.
Los trabajadores señalan que el sistema de contratación a honorarios es el corazón del problema: un modelo estructuralmente precarizado que se escuda en la burocracia de revisiones presupuestarias e informes internos para dilatar los pagos año tras año.
Exigencias: Basta de burocracia, soluciones de fondo
Desde una perspectiva de defensa de los derechos de las y los trabajadores, la denuncia no solo apunta a la gestión del alcalde Razmilic, sino a la necesidad urgente de:
Fin al régimen de honorarios: Traspaso inmediato a planta o contrata para funciones permanentes.
Calendario de pagos garantizado: Establecer normativas fiscalizables que impidan el retraso salarial.
Transparencia presupuestaria: Exigir que los recursos públicos prioricen el gasto social y la dignidad de quienes lo ejecutan.
La labor de quienes sostienen los programas de infancia, adulto mayor y familias en riesgo no puede seguir siendo la variable de ajuste de una administración que, a pesar de contar con recursos, mantiene a sus equipos en la incertidumbre económica.
