Delincuentes sin corazón desmantelan jardín de Fundación Integra ubicado en el sector norte de Antofagasta.
Una crisis de seguridad intolerable es la que enfrentan a diario las educadoras, párvulos y apoderados del jardín infantil «Los Cariñositos», ubicado en el sector norte de Antofagasta. Balaceras a metros del establecimiento, asaltos violentos en los accesos, robos semanales de la alimentación y material de los menores, e incluso una reciente fuga de gas provocada por el robo de cañerías, mantienen las clases suspendidas de forma intermitente.
ANTOFAGASTA.— El miedo y la impunidad se han tomado las inmediaciones del jardín infantil «Los Cariñositos». Lo que debiera ser un espacio seguro de aprendizaje y cuidado para decenas de familias de escasos recursos en el sector norte de la comuna, se ha transformado en una zona de peligro latente. El historial de delitos de las últimas semanas evidencia un ensañamiento delictual que ya no mide horarios ni consecuencias.
Apenas hace un par de días, una de las educadoras («tías» del recinto) fue víctima de un frustrado intento de «portonazo» al llegar al establecimiento. Hoy, la situación escaló nuevamente cuando una apoderada fue asaltada violentamente por una banda de tres sujetos en plena vía pública. A esto se suman balaceras habituales en el sector y la instalación de rucos (viviendas informales) a la vuelta del inmueble, lo que ha generado un entorno de alta vulnerabilidad donde muchos vecinos prefieren callar y no denunciar por temor a represalias.
Daño directo a la infancia
Los delincuentes no solo atacan los accesos, sino que desmantelan el interior del recinto de forma sistemática. Según acusan los propios afectados, los robos van desde el material didáctico de los menores hasta las raciones de alimento diario que entrega el recinto, afectando directamente la nutrición de niños cuyos padres dependen de este beneficio para poder salir a trabajar.
La semana pasada, el vandalismo estuvo a punto de terminar en tragedia: delincuentes intentaron arrancar las tuberías del recinto provocando una masiva fuga de gas, sumado al intento de robo de los fogones y destrozos estructurales que obligan a suspender las jornadas de manera constante.

Un abandono que viene desde 2024
«Es un excelente jardín, tiene una gran directora y funcionarias intachables, pero no es justo que no se les preste ningún tipo de apoyo», señalan desde la comunidad de apoderados. La crisis no es nueva; registros en redes sociales constatan que esta ola de asaltos y vulneraciones viene arrastrándose con fuerza desde el año 2024 (e incluso antes) sin que hasta la fecha exista un plan de contingencia efectivo, resguardo policial permanente o el cierre perimetral adecuado que exigen las familias.
Mientras las autoridades no entreguen soluciones concretas, las trabajadoras seguirán expuestas a agresiones, y las madres y padres atrapados en la encrucijada de no saber si llevar a sus hijos a clases significa poner en riesgo sus vidas. La comunidad del sector norte de Antofagasta exige que las autoridades regionales de educación, seguridad pública e Integra intervengan el sector de manera inmediata antes de que ocurra una desgracia mayor.
